jue 22a. Ordinario año Par (Id=593)

Primera Lectura

Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
3, 18-23

Hermanos: Que nadie se engañe. Si alguno se tiene por sabio según los criterios de este mundo, hágase ignorante para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría del mundo es ignorancia ante Dios. Pues dice la Escritura: Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su astucia. Y en otra parte dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.
Así pues, que nadie se sienta orgulloso de quienes son sólo hombres. Porque todo es de ustedes: Pablo, Apolo, Pedro, el mundo, la vida, la muerte, lo presente y lo futuro; todo es de ustedes. Pero ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 23, 1-2.3-4ab.5-6

Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
Dòmini est terra et plenitùdo eius

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan; pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
Dòmini est terra et plenitùdo eius


¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
Dòmini est terra et plenitùdo eius


Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
Dòmini est terra et plenitùdo eius


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.
Venìte post me, dicit Dòminus, et fàciam vos fìeri piscàtores hòminum
Aleluya.

Evangelio

Dejándolo todo, lo siguieron

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
5, 1-11

Gloria a ti, Señor.

Jesús estaba en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Vio entonces dos barcas junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, que era de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra y, sentado, enseñaba a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
"Lleva la barca lago adentro y echen las redes para pescar".
Simón replicó:
"Maestro, hemos intentado percar toda la noche y no hemos conseguido nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes".
Así lo hicieron y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo:
"Apártate de mí, Señor, que soy un pecador".
Porque tanto Pedro como sus compañeros estaban asombrados por la cantidad de peces que habían pescado; lo mismo Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón:
"No temas: desde ahora serás pescador de hombres".
Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]